He elegido este título por un par de motivos. Primero, porque a partir de ahora voy a escribir así por el hecho de que son mis sensaciones y no pretendo que nadie se identifique con ellas, si las comparten me daré por satisfecho porque este blog tendrá más de un sentido para mi y segundo, porque después de preguntarme si “¿volveré a Amar?”, tengo que volver a encontrarme conmigo mismo, debo saber como estoy, quien soy y cuales son mis sentimientos.
TIEMPO
He de decir que no me gusta la soledad que implica el no tener pareja, he pasado demasiados años compartiendo mi vida con alguien y eso hace que me pregunte, ¿tengo dependencia de lo que me aporta la vida en pareja?
Creo sinceramente que no, pero si tengo claro que soy una persona que necesita la estabilidad emocional que una relación aporta, aunque los intervalos de ausencia de compromiso aportan el tiempo necesario para volver a ubicar en mi cabeza y en mi corazón la dosis de autoestima que se desvanece por la perdida del Amor.
Por eso, este tiempo es como mi momento de reflexión donde pongo mis cartas sobre mi mesa y viendo la jugada que llevo seré capaz de empezar una partida nueva o por el contrario, debo esperar a encontrarme mejor lo que vendría a ser esperar a otra mano para tener unas mejores cartas.
Para llegar a este punto es necesario que pase un tiempo relativo. Con relativo me refiero al periodo de días, semanas o meses que necesito para volver a levantar la cabeza y pueda mirarme de nuevo al espejo sin que unas lágrimas impidan ver el reflejo de mi yo. He podido comprobar que este periodo de tiempo varía en función de los sentimientos que tenía justo cuándo la relación llegaba a su fin, cuanto más enamorado estaba más larga era la recuperación como es normal, pero también es cierto que aun estando tan enamorado como lo pudiera estar y si la cosa no iba bien, mas fuerte me sentía para tomar la decisión de romper, pues mi única y principal meta es ser feliz.
Es irónico pensar que rompiendo una relación con alguien de la que estoy muy enamorado voy a conseguir ser feliz, pero si esa relación falla, y no es cuestión de echar la culpa a nadie porque esto es cosa de dos, es inútil seguir para evitar sufrimientos gratuitos. Alguien podrá pensar que soy cobarde, o que tiro la toalla demasiado rápido, o que no doy demasiadas oportunidades o que hablando se podía haber solucionado, pero en mi defensa y como abogado del diablo que soy, he de decir que una de las decisiones más duras que se pueden tomar después de haber intentado todo.
Una vez repuesto de la ruptura, me encierro en mí para valorar los daños y estudiar las consecuencias en mi corazón por la perdida de mi referente y guía en esta vida, el "Amor”.
Las consecuencias son siempre las mismas; cierro el corazón para conseguir que se recupere del todo de las heridas, intento entender que falló para evitar que vuelva a ocurrir, aprendo a sentir de nuevo las emociones externas, imagino como sería el volver a ser amado y lo que eso me aportaría como persona, aprovecho más el tiempo haciendo todo lo que antes quería hacer y no hacía, leo y ahora escribo.
¿QUIEN SOY?
Estando “soltero” soy íntegramente yo mismo, me muestro al mundo tal y como soy sin necesidad de tener que agradar a nadie, soy como soy, pero cada vez que comparto mi ser con alguien pierdo parte del sentido de mi forma de entender la vida y me convierto en un hombre que a veces ni conozco, esto es solo culpa mía y se debe a mi enorme necesidad de sentirme amado.
A estas alturas, refiriéndome a mi edad, creo que he encontrado cual es mi principal defecto en una relación y no es otro que necesitar de una manera exagerada muestras de cariño y por supuesto de Amor, este es un tema complicado porque según pasa el tiempo compartiendo la vida con una persona, estas muestras van siendo menores o con menos fuerza, pero para mi al ser mi pan de cada día para sentirme amado, esa carencia implica una guerra interna en mí que me lleva a unos altibajos emocionales que empeoran la relación. Con esto no quiero decir que me culpe de que las relaciones que he tenido hayan fracasado por mi, pues siendo consciente de mi defecto lo trasmito a mi pareja con la finalidad de encontrar un equilibrio para ambos y que todo sea como siempre hemos soñado, pero no parece que eso funcione.
Ahora desde la soltería busco la manera para solventar, en una próxima relación si la hubiera aunque espero que si, este defecto que me hace sufrir tanto cuando tengo pareja sin dejar de ser ese eterno enamorado que solo busca que con una caricia sentirse el hombre más feliz del mundo.